La aventura de Francisco de Cuéllar (Dunkerke al revés)


Fuente: Wikimedia commons
Estos días que un gran cineasta británico, Cristopher Nolan, rememora el rescate de Dunkerke, la retirada en 1.940 de las tropas británicas desde las playas de Bélgica tras ser derrotados, me ha dado por recordar un episodio a la inversa, es decir, el difícil y peligroso regreso de los españoles que naufragaron en Inglaterra tras del fracaso de la campaña de la Felicísima Armada, la invasión de Inglaterra, ese prematuro "Dia D" o "tormenta del Desierto" planeado por un imprudente Felipe II. Esa operación que acabó en desastre para el rey de España y en leyenda blanca para la reina virgen.

Obviamente ambos episodios no son comparables, pertenecen a épocas distintas y a situaciones que  no tienen que ver una con la otra. Solamente les une ese mar, que separa las islas británicas con el continente, un mar que protegió a sus habitantes de ser invadidos en muchas ocasiones.
Lo que me hace pensar en ambos es precisamente la historia de quienes las protagonizaron y no aparecen en los libros de historia: los soldados y marineros que  que fueron a luchar por su país y que acabaron merced al enemigo, en un país extranjero. Los que perecieron y acabaron ahogados en las playas, o abandonados en la costa, separados de su salvación por una lengua de mar.
 En el caso de Dunkerke se rescató a la mayoría de los soldados merced a una operación heroica por parte de los ingleses. De trescientos mil quedaron en el continente unos sesenta mil, entre fallecidos y prisioneros.
En la prensa leo que  los españoles que fallecieron en la aventura de Inglaterra, oscila entre 10.000 a 20.000. Desconozco cuántos llegaron sanos y salvos a la costa y quedaron allí, en un entorno hostil, sin poder comunicarse con su país, a siglos de la convención de Ginebra. No eran tantos como los de Dunkerque, pero si que fueron muchos menos los que regresaron a España.
Fuente: wikimedia commons


En septiembre de 2015, una asociación, Grange and Armada Development Association (G.A.D.A), grabó en la playa de Streedagh, en el noroeste de Irlanda mil cien cruces recordando a los fallecidos de tres navíos Españoles. «La Lavia», «La Juliana» y la «Santa Maria de la Visión», hundidos  el 25 de septiembre de 1588. Es otro de los recuerdos, como el "Spanish Point", el lugar donde los Irlandeses recuerdan el naufragio de varios de los navios de la Armada. Otro de los rastros de esta increíble aventura, ese "Dunkerke al revés" que protagonizaron los soldados Españoles de hace más de cuatro siglos, que dio pie a otra leyenda, la de los "Black Irish".


Algunos pocos pudieron sobrevivir a aquella aventura y Uno de ellos fue Francisco de Cuellar. Conocí su historia gracias a un articulo que publicó  Arturo-Pérez Reverte hace ya unos cuantos años, y que podéis leer aquí. Una historia que conocemos, gracias a la carta que Cuéllar escribió a Felipe II, (Podéis leer la carta que escribió Cuéllar en este enlace.) y que como afirma el gran escritor cartagenero, parece un relato de aventuras, aunque que fue real, estremecedor y relatada por el escritor Fernando Martínez Laínez, en su libro "El Náufrago de la Gran Armada." Un relato que le lleva desde las costas de Irlanda a Escocia, eludir la persecución de las tropas inglesas, quienes ahorcaban a todos los prisioneros que encontraban, ser acogido por un noble católico Irlandés, quien finalmente fue ajusticiado por socorrer a los españoles, acabar en Escocia y finalmente cruzar el mar hasta Flandes.
En estas fechas que vamos a presenciar el heroísmo de los soldados británicos tratando de cruzar el mar para llegar a su país, quiero recordar el de este capitán español que pudo alcanzar el continente y vivir para contarlo. Leed su historia.







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