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LA INTELIGENCIA Y LA MALDAD

He leído casi todas las novelas de Arturo Pérez-Reverte, por lo que puedo decir que es uno de mis autores favoritos. De todas ellas, la que más me gustó fue "La piel del Tambor", antes de que publicase "El pintor de Batallas". Se trata de una narración breve, fantástica novela, cruenta y dura, que aglutina las experiencias del que fue reportero de guerra. Es un libro que fundamentalmente trata de los remordimientos de un fotógrafo de guerra, de todo lo que vio y su deseo de plasmarlo no en una fotografía, sino en un enorme mural pintado. Un muran circular que afirma la gran verdad, que todo es un ciclo, que la guerra, la muerte y la destrucción no se van sino que se alejan para volver inexorablemente. Su obsesión de pintar ese mural se enfrenta con una víctima de sus fotografías, una fotografía premiada que provoca que el modelo de esa fotografía, un soldado de la antigua Yugoslavia, sufra una tragedia personal .


Cuando terminé la novela, pensé poco después en qu…
Entradas recientes

50 AÑOS NO ES NADA

Así, cambiando un poco la letra del tango de Gardel, dediqué el pasado 25 de febrero de 2017 la felicitación de cumpleaños un compañero del trabajo que, como yo, celebraba este mismo día su 50 aniversario.
Para mí fue un gran día, pues muchas personas que me aprecian y sobre todo las que me quieren, se acordaron de este día. Muchos lo hicieron desde las redes, lo que me confirma, al menos para mí, que internet bien aplicado es un gran invento, lo cual aprovecho para darles las gracias.
50 años no es nada, malo, pues para mi significa que ya he tropezado y he aprendido a levantarme, que soy capaz de muchas cosas y que con empeño y sobre todo tiempo las puedo alcanzar, que uno debe sobre todo tener fe en uno mismo por mucho que la gente tóxica le trate de convencer de lo contrario.
No es nada pues aún me queda mucho por recorrer. Muchos lugares a donde viajar, gente a la que conocer, asumir nuevas decepciones, experimentar agradables sorpresas y también pensar historias.
Historias qu…

Los corderos cansados

Sigo reflexionando acerca de las tesis de Arturo Pérez-Reverte, esta vez, fijándome en esa clasificación de los hombres en lobos y corderos, en depredadores y piezas. En ese ying y yang de cazadores y cazados, en el que él confiesa su simpatía hacia los atacantes, por su condición de supervivientes, entiendo, a pesar de su falta de principios. De ésta conclusión, tras veinte años de presencias horror y barbarie por el mundo, de que así se rige únicamente, realmente siguiendo la ley natural más básica, la de que sólo los más fuertes sobrevivirán. Y obedeciendo a ese desprecio por quienes no saben o no pueden defenderse, los cobardes, el autor de Alatriste se une al bando de los que tienen las manos manchadas de sangre, pero han entendido las reglas.
No hay mucho que rebatir frente a sus vivencias personales, nada más que este principio, como el de que hay que entender las reglas de este mundo, son parte de la caracterización de los héroes cansados, esa denominación que alguien hizo que …

Leia, princesa de las galaxias, reina de nuestros corazones

Y no contento con darnos más disgustos, este annus horribilis de 2.016 nos arrebata a Carrie Fisher. Por sorpresa, en un vuelo rutinario, camino desde Londres a Los Angeles. Algo que su madre, Debbie Reynolds, no ha podido soportar y la ha seguido un día más tarde.
Terrible. Este año. Bowie, Black, George Michael, Prince, la banda de música del ejército ruso. Parece que el más allá hay ganas de organizar un macroconcierto. O no sé. Nos han abandonado a expensas de los raperos, el electrolatino y los supervivientes de operación triunfo. Terrible este año. Y ahora, a ella. A la primera princesa estelar. Una royal con principios, afín a la democracia, a la república galáctica, que no dudaba en empuñar un arma y defender la libertad. Ahora que la habían ascendido a general, se acabó todo. Ya no habrá más episodios, más reuniones frikis. Ya no podrá tener su oportunidad, al fin, de descubrir el poder de la fuerza más allá de esas jaquecas y presentimientos. De que su personaje trascendiera d…

Lo que Nanowrimo nos enseña

Un año y medio de trabajo. Alrededor de diez horas al dia. Eso es lo que Arturo-Perez-Reverte confiesa que empleo en la redacción de su última novela, Falcó.
Los novelistas aficionados desgraciadamente no tenemos ese tiempo. Nos queda arañar el poco espacio de robarle horas al sueño y también la generosidad de tu familia que te permite cumplir ese sueño de la escritura.
Escribir, me dijo Juan Madrid en un seminario al que asistí, es un oficio. Un oficio que como el resto requiere técnica, y sobre todo, practicar. Hay que escribir sin prisa pero sin pausa, dejando que, como cito una vez Perez-Reverte, la inspiración nos pille trabajando.
Escribir sin pausa, sin prisa. Este mes hay una excepción al segundo consejo. El Nanowrimo o escribir una novela de al menos cincuenta mil palabras. Ahí es nada. Una novela corta, en realidad, pero una novela al menos. Se trata de un desafío para los que nunca han escrito, un sueño para los que quieren escribir una novela, un deseo para los que sienten e…

Lobos y Corderos

Escribir es un placer genial, sensual, que diría la Montiel. Algo que te permite hacer tu tiempo libre y sobre todo tu talento (aunque sea poquito), sin otra pretensión que por el mero placer de teclear, de contar lo que te place, y en ocasiones, como la que me ha animado a publicar esta entrada, por la oportunidad de opinar.
No escribo mucho por culpa de mi tesis, o más propiamente, no me dedico a mantener al día como quisiera este y mi otro blog “el placer de descubrir”, porque escribir, sí que escribo, como digo, en este proyecto que he emprendido que no sé a dónde me va a conducir, si a la desesperación por el sistema educativo nacional o a una sensación frustrante de hacer algo para no sé qué, pero que ya me he empecinado en no abandonar. Al menos llegar a puerto, como Elcano, con un tercio de la flota, harapiento y muerto de hambre, pero culminando la empresa.

Al menos me quedo con mi satisfacción de haber conseguido algo tan duro por mí mismo, que no es poco. Escribir en mi p…

La herencia de Roma

El viernes pasado yendo como casi siempre a toda prisa para hacer esto y aquello, decidí hacer un alto muy breve en una librería, no digo cual, porque eso no importa, para disfrutar durante no más de unos minutos del placer de encontrarme en aquel lugar tan fantástico para mi.


Me encantan las librerías, sobre todo las que tienen sus paredes forradas hasta el techo de volúmenes de todos los tipos y colores. una especie de mosaico de sabiduría, de entretenimiento y también para mi, de sosiego. Os animo a entrar en una librería como las que os cuento, no hay muchas, pero podrás experimentar esa sensación de encontrar muchos mundos, que abarcan más allá de sus paredes, y que el tiempo puede allí transcurrir placenteramente despacio, perdiendo incluso su noción, cuando eliges uno u otro volumen y lees sus páginas.


En este caso que os cuento no era como las que os describo, más bien una librería más moderna, adaptada además a las demandas de los clientes, pues encontré en sus estantes hast…