
Los detectives de fin del diecinueve y principios del veinte como Holmes, el padre Brown, Miss Marple o el estirado Poirot son hijos de la pluma de estos autores, con propósitos distintos a los primeros. Si bien el hilo conductor de las historias es el crimen, en estas novelas no hay crítica social, sino que persiguen simplemente la búsqueda de la verdad. Algo muy noble, dicho sea de paso.
Hace poco leí en una novela una comparación en Agatha Christie en el mundo de la novela negra, ridiculizándolo si cabe un poco . Craso error a mi juicio. No hay porqué confundir a Agatha Christie con la novela negra. Es como mezclar las churras con las merinas. Unas novelas hablan de injusticia social, de marginación y de la inmunda condición humana. Otras, más ingenuas, retratan un mundo ideal, regido por la justicia y la verdad.
Quizá el mundo de las novela negra retrata lo que somos, mientras que el de las obras de Agatha Christie describe lo que deberíamos ser. Quizá por eso ha sido y es una de las autoras más leidas en todo el mundo. La verdad, al fin, se abre camino en la ficción, al menos.
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