NO ME LLAMES JORGE, LLÁMAME RAY...



MAS DE QUINCE AÑOS han pasado desde la primera edición de la novela de Loriga. Recuerdo que supe de mi antiguo compañero de colegio, antes Jorge, ahora Ray, en una entrevista realizada a jóvenes escritores, ya consagrados. Leí en el periódico el título de su primera novela y fui a la librería a comprarla. Tras una tarde de rápida y voraz lectura de “lo peor de todo”, llegué a la conclusión de que escribir una novela no era algo tan difícil. Eso en aquel momento me animó a retomar un sueño olvidado, el de escribir, que tras conocer a compañeros de profesión que habían publicado y recibido premios, me animaron a superar mi complejo inicial y lanzarme finalmente a la aventura literaria. Pero eso es otra historia.

Loriga ha vuelto a publicar. Y sigue con su tortuosa vida personal novelada, aunque esta vez no pone nombres y apellidos reales, como hizo en "lo peor de todo". Tras leer las primeras páginas de "Ya sólo habla de amor", he confirmado mi primera impresión acerca de la literatura del conocido autor de la llamada “Generación X”: y que aunque entiendo su pretendida intención de renovar la literatura moderna pienso que no la mejora. Que Almodóvar me perdone, que algunos críticos me disculpen, pero creo, y sé que le conozco, que Jorge puede hacerlo mejor. Aún a riesgo de no ser moderno, puede escribir obras brillantes, pues sé que tiene talento, pero está sumido en ese letargo grungeunderground del que aún no ha salido.
Cierto es que dada su tortuosa e intermitente producción literaria, desgraciadamente pasé de la admiración hacia él cuando cuando Jorge Loriga Torrenova y aún no se había convertido en ese personaje mezcla de rockero y bohemio, a constatar en el tiempo presente que es un autor yermo de contenido. Sé que es bueno. Jorge siempre fue la admiración de todos. Era el más maduro y sensato de los niños de la clase. Vivía en un entorno cultural, merced a las amistades de su padre, Jose Antonio Loriga, dibujante e ilustrador. Nos impresionaba con sus reflexiones, con sus textos agudos y certeros, con sus obras teatrales que representábamos en las funciones escolares. Luego desapareció hasta que años más tarde resurgió desde la crisálida de Jorge hasta eclosionar en el Ray de ahora. El cercano compañero de colegio se convirtió en joven escritor ya parte del olimpo de los famosos e intelectuales. Y en lugar de deslumbrarnos como entonces llegó la decepción, la estupida idea de experimentar con nuevas formas, de creerse un rockero con máquina de escribir.

Dragó dice de él que sus obras le recuerdan a una redacción del colegio.¡Si lo le contara a don Fernando! ¡La cantidad de redacciones de Loriga que escuché en el colegio! Y es verdad. Le falta pasar de aquella etapa a la de autor maduro. A lo mejor la vida social le impide sentarse frente al papel o al ordenador y escribir bien de una vez. El día que RAY deje paso a JORGE veremos un gran escritor. Apuesto que sí. Despierta de una vez, Jorge.

Comentarios

  1. Enhorabuena por el artículo. Es estupendo y pienso que sí...que tienes que tirarte a la piscina de las letras de una vez por todas.

    Estoy seguro que disfrutarás creando y te aseguro que un lector vas a tener.

    Ánimo amigo!
    Eduardo

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  2. Me uno a Eduardo. Genial artículo!
    A mí tampoco me convence este tipo llamado Ray...si hubiera conocido a Jorge, quizas tendría otra opinión.
    Vicky

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